top of page

Contención de la Respiración en Niños

INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA


Aviso Legal


Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente.



La contención de la respiración (o "episodios de contención de la respiración") es una situación común, especialmente entre los 6 meses y los 6 años de edad. Estos episodios suelen producirse tras un susto, una caída leve, cuando el niño es reprendido, se frustra o se siente muy molesto.


Aunque resulta alarmante y angustiante para los padres y quienes lo presencian, es importante saber que estos episodios no son peligrosos. El niño reanudará la respiración por sí solo.


La mayoría de los niños que presentan este tipo de episodios tienen su primera crisis antes de los 18 meses. Generalmente, dejan de presentarlos antes de los 6 años. La frecuencia suele ser de uno a seis episodios por semana, aunque cerca del 25 % de los niños puede tener varios episodios en un solo día.


Signos y síntomas de la contención de la respiración


Existen dos tipos principales de episodios:


Episodios cianóticos (tipo azul)


Son los más frecuentes. Suelen desencadenarse por dolor, frustración o llanto excesivo. En estos casos, el niño:


  • Llora o grita con intensidad


  • Exhala con fuerza


  • Luego deja de respirar y su piel se torna azulada, especialmente alrededor de los labios (debido a la falta de oxígeno) durante unos segundos


  • Puede ponerse flácido y perder el conocimiento brevemente


Aunque la situación es impactante, no requiere tratamiento. No es necesario lanzarles agua ni soplarles en la cara. La falta de oxígeno es momentánea y no produce daño permanente.


Episodios pálidos (tipo blanco)


Menos comunes. Pueden producirse tras un golpe menor o cuando el niño está muy alterado emocionalmente. Se deben a una disminución del ritmo cardíaco y a veces se confunden con convulsiones. El niño:


  • Abre la boca como si fuera a llorar, pero no emite sonido


  • Pierde el conocimiento y se pone muy pálido


  • Puede presentar rigidez en brazos o piernas, o incluso pérdida de control de esfínteres


Tampoco requieren tratamiento. El niño comenzará a respirar nuevamente por sí solo.


Después del episodio


El niño puede recuperarse rápidamente o quedarse adormilado por un rato. En algunos casos, poco frecuentes, puede presentar temblores musculares o una convulsión tras un episodio prolongado. Esto es raro y usualmente no es peligroso.


Si el niño se ha golpeado la cabeza y presenta alguno de los síntomas mencionados, consulta al médico. Puedes revisar también la hoja informativa sobre Lesión en la cabeza – Recomendaciones generales.


Cuidados en casa


Aunque presenciar un episodio puede ser impactante, no se trata de una emergencia médica. El episodio no es dañino y el niño volverá a respirar sin ayuda.


Qué hacer:


  • Coloca al niño de lado y vigílalo de cerca.


  • Retira objetos cercanos que puedan causarle daño durante el episodio.


  • No introduzcas nada en su boca, ni siquiera tus dedos.


Una vez que se haya recuperado, trata al niño con normalidad. No lo castigues ni lo premies. Evita hacer un escándalo o sobre reaccionar. Trata el episodio como si no hubiera ocurrido.


A veces, los niños pequeños contienen la respiración como parte de un berrinche cuando no se les concede un deseo. Distraerlos antes de que el berrinche escale puede ser útil para evitar el episodio.


¿Cuándo acudir al médico?


Consulta con tu médico si:


  • El niño presenta episodios muy frecuentes (más de uno al día o varios por semana).


  • Tiene una convulsión que dura más de un par de minutos y luego permanece confundido o somnoliento por varias horas.


  • Tienes cualquier otra preocupación sobre su salud.


¿Qué causa la contención de la respiración?


Se desconoce la causa exacta. Generalmente, los episodios son involuntarios y se deben a cambios en el ritmo cardíaco o el patrón respiratorio del niño. A menudo están provocados por emociones intensas como miedo, rabia, dolor o frustración.


En aproximadamente un tercio de los casos, hay antecedentes familiares. Estos episodios no son producto de una enfermedad ni representan un peligro para la salud del niño.


Se cree que estos niños pueden ser más propensos a sufrir desmayos durante la adolescencia o incluso en la adultez.


Puntos clave a recordar


  • La contención de la respiración es común, especialmente en niños pequeños.


  • Aunque son angustiantes de presenciar, no son peligrosos.


  • Existen dos tipos principales: episodios azules (cianóticos) y blancos (pálidos).


  • Después de un episodio, trata a tu hijo con normalidad.


Para más información


  • Contacta con tu pediatra o enfermera de salud materno-infantil.


Preguntas frecuentes que hacen los padres


¿Cómo puedo prevenir que mi hijo vuelva a tener estos episodios?


Ayuda a tu hijo a manejar emociones como la frustración, el miedo y la ira. Anímalo a expresar lo que siente con palabras y procura que no esté demasiado cansado. Puedes pedir apoyo a tu enfermera de salud infantil para desarrollar estrategias que ayuden a tu hijo a gestionar mejor sus emociones.


¿Está mi hijo conteniendo la respiración a propósito para salirse con la suya, o es algo fuera de su control?


Es poco probable que lo haga a propósito. Aunque parezca que lo hace como parte de un berrinche, en la mayoría de los casos es un reflejo involuntario. Sin embargo, algunos niños pueden aprender que contener la respiración les da resultados (por ejemplo, si obtienen atención o lo que desean) y repetir la conducta en esos contextos.


¿Existe algún tratamiento o forma de prevención?


La anemia por deficiencia de hierro (bajo nivel de glóbulos rojos debido a falta de hierro) es más común en niños que presentan estos episodios. El médico puede solicitar un análisis de sangre y, si es necesario, indicar suplementos de hierro para reducir la frecuencia de los episodios.

 
 
 

Comentarios


bottom of page