Anestesia Raquídea para Hernias en Bebés
- EmergenciasUNO

- 17 oct 2025
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INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA
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¿Qué es la anestesia raquídea?
La anestesia raquídea, también conocida como espinal, es una técnica anestésica que consiste en inyectar un medicamento con una aguja muy fina en el líquido que rodea la médula espinal. Esta anestesia bloquea los nervios y adormece el cuerpo desde la cintura hasta los pies durante una o dos horas. Es importante saber que este medicamento no entra en la médula espinal, por lo que el riesgo neurológico es muy bajo.
Este tipo de anestesia es comúnmente utilizada en mujeres durante cesáreas o en adultos mayores sometidos a cirugía. En el caso de bebés, especialmente los prematuros, puede ser una alternativa segura frente a la anestesia general.
¿Por qué optar por anestesia raquídea en bebés?
En bebés prematuros, la anestesia general (AG) puede aumentar el riesgo de problemas respiratorios, como episodios de apnea. Por eso, en ciertos procedimientos como la reparación de hernias, los anestesistas pueden optar por la anestesia raquídea, ya que reduce considerablemente la probabilidad de apnea postoperatoria.
Durante la cirugía, el bebé permanece despierto y tranquilo, normalmente succionando un chupete humedecido con una solución azucarada. Muchos bebés se sienten tan cómodos que se duermen de forma natural.
Sin embargo, podría ser necesario recurrir a anestesia general si:
Hay infección activa o problemas de coagulación.
La anestesia raquídea no actúa de forma eficaz.
La cirugía se prolonga más de lo previsto o se vuelve más compleja.
En todos los casos, el equipo médico supervisará atentamente a tu bebé durante todo el procedimiento.
Ventajas y desventajas de la anestesia raquídea
Beneficios:
Menor riesgo de problemas respiratorios después de la cirugía.
Bloqueo del dolor durante y después de la operación, con efecto de hasta 2 horas.
El bebé está más alerta tras la intervención, al no haber sido sedado.
Puede alimentarse poco después de la cirugía.
La anestesia actual es muy segura y las complicaciones son raras.
Posibles efectos secundarios:
Comunes: Disminución temporal del movimiento de las piernas durante 1–2 horas.
Raros:
Daño nervioso leve, casi siempre reversible en pocas semanas.
Infección en el lugar de la inyección, especialmente si el niño ya estaba enfermo antes de la cirugía (muy poco frecuente).
Cuidados después de la cirugía
Si tu bebé es prematuro o tiene menos de seis semanas, probablemente pasará una noche hospitalizado tras la operación para observación.
Una vez que pase el efecto de la anestesia, puede aparecer dolor leve, que se controla con analgésicos comunes como el paracetamol.
¿Cuándo consultar al médico?
Busca atención médica dentro de las primeras 48 horas si tu bebé presenta:
Fiebre de 38 °C o más (es normal una fiebre leve, pero no debe superar los 37,5 °C).
Llanto inconsolable o constante.
Falta de energía o aspecto letárgico.
Dificultad para mover las piernas como lo hacía antes.
Poco contacto visual o dificultad para captar su atención.
Somnolencia excesiva o dificultad para despertarlo.
Rechazo al alimento o vómitos persistentes.
Dolor que no mejora con analgésicos.
Enrojecimiento o hinchazón en la zona de la herida o en el sitio de la inyección.
También debes consultar si hay cualquier otro síntoma que te preocupe, aunque no esté en esta lista.
Seguimiento y recuperación
Los puntos son absorbibles, por lo que no necesitan retirarse.
Se debe realizar una revisión entre 7 y 10 días después de la cirugía para comprobar la cicatrización. Esta puede ser con el cirujano, el pediatra o el médico de cabecera, dependiendo de tu ubicación y disponibilidad.
Antes del alta hospitalaria, el personal te indicará cómo y dónde se hará el seguimiento.
Si tienes dudas antes de la cita, puedes consultar con tu pediatra o médico de cabecera. Ellos pueden contactar al hospital si es necesario.
Puntos clave para recordar
La anestesia raquídea se usa con frecuencia en bebés muy prematuros como alternativa segura a la anestesia general.
Es común en cirugías de reparación de hernias infantiles, especialmente en recién nacidos.
Reduce el riesgo de apnea y permite una recuperación más rápida y alerta.
Ante cualquier duda durante los dos primeros días tras la cirugía, consulta con el médico.
La anestesia raquídea es una herramienta segura y eficaz en bebés pequeños, y permite una experiencia quirúrgica más tranquila, tanto para el niño como para los padres. Ante cualquier duda, no dudes en consultar con el equipo médico responsable del cuidado de tu hijo.

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